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Kokuho: cómo Ryo Yoshizawa y Ryusei Yokohama entrenaron para interpretar onnagata

Los actores de Kokuho estudiaron pasos deslizantes, postura, danza e interpretación con especialistas. Descubre cómo la preparación de la película difiere de la formación profesional en kabuki.

Ilustração de ensaio de kabuki em camarim tradicional: dois jovens praticam com leques enquanto um instrutor corrige a posição dos braços.
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Ryo Yoshizawa y Ryusei Yokohama estudiaron movimientos de kabuki y danza tradicional japonesa durante más de un año para interpretar a artistas onnagata en Kokuho. Comenzaron por la postura y la forma de caminar, continuaron con coreografías e interpretación y recibieron orientación del actor de kabuki Nakamura Ganjirō y del bailarín Hirokazu Taniguchi. El objetivo era lograr actuaciones convincentes para la película, no convertir a sus protagonistas en profesionales del kabuki.

Dirigida por Lee Sang-il y estrenada en Japón el 6 de junio de 2025, Kokuho sigue a Kikuo, interpretado por Yoshizawa, y Shunsuke, encarnado por Yokohama, entre la amistad, la rivalidad y la entrega al teatro. La preparación de los actores permite comprender una decisión creativa fundamental: mostrar la disciplina de una tradición escénica real sin perder la historia emocional de los dos personajes ficticios.

¿Qué es un onnagata y por qué importa el movimiento?

En el kabuki, un onnagata es un intérprete masculino especializado en papeles femeninos. Su arte no consiste simplemente en ponerse un kimono o imitar la conducta cotidiana de las mujeres. Según los materiales educativos del Japan Arts Council, es un lenguaje teatral estilizado, construido a partir de convenciones transmitidas durante generaciones.

Todo el cuerpo interviene en ese lenguaje. La guía didáctica describe hombros bajos, brazos próximos al torso y una forma de caminar con las rodillas juntas y las puntas de los pies orientadas hacia dentro. Son referencias de la técnica escénica, no pruebas de que cada gesto aparezca en todas las escenas de la película. Para actores procedentes del cine, aprender estas bases suponía modificar hábitos corporales antes de memorizar una danza.

Los primeros meses estuvieron dedicados a aprender a caminar

En una entrevista con GQ Japan, Yoshizawa situó el inicio de los ensayos en enero de 2023, más de un año antes del rodaje, realizado entre marzo y junio de 2024. La distribuidora GKIDS habla de unos 18 meses de preparación del protagonista. Yoshizawa aclaró a Fan's Voice que ese período incluía también el rodaje, por lo que no debe presentarse como 18 meses dedicados exclusivamente a clases.

El primer reto fue el suriashi, una forma de caminar con pasos deslizantes. Lee recordó que el entrenamiento comenzó con Yoshizawa vestido con una yukata. El actor habló de tres o cuatro meses centrados en ese movimiento, mientras que otros testimonios mencionan unos dos o tres meses de fundamentos. Los recuerdos varían ligeramente, pero coinciden en lo esencial: los ensayos empezaron con una base aparentemente sencilla, repetida una y otra vez.

Después llegaron la danza, la interpretación y gestos como sentarse, levantarse y manejar el abanico. Sobre Yokohama, Lee explicó al Maeil Business Newspaper que entrenó durante aproximadamente un año y dos o tres meses, frente al año y medio aproximado de Yoshizawa. Son estimaciones atribuidas al director, no una medida de dominio artístico. Ambos actores también contaron a la prensa japonesa que la experiencia aumentó su respeto por quienes estudian kabuki desde la infancia.

¿Quién enseñó la danza y quién asesoró sobre kabuki?

La preparación estuvo dividida en distintas responsabilidades. Nakamura Ganjirō, actor profesional de kabuki, asesoró sobre la propia tradición, incluida la interpretación, las costumbres entre bastidores y los detalles del entorno teatral. Hirokazu Taniguchi se ocupó de la danza japonesa y las coreografías. La web profesional de Taniguchi confirma su participación como coreógrafo e instructor de danza en la película de Lee Sang-il.

Ganjirō explicó a la revista japonesa Josei Jishin que corregía constantemente la posición de los omóplatos y la rectitud de la espalda de los dos actores. Cuando el cansancio hacía que adelantaran la cabeza y perdieran la postura, debía volver a intervenir. El detalle es revelador: un movimiento onnagata convincente dependía tanto de mantener la alineación corporal como de ejecutar coreografías vistosas.

La asesoría también abarcó lo que rodea el escenario: accesorios, comportamiento en los camerinos y convenciones reconocibles para el público de kabuki. Por tanto, el resultado no puede atribuirse únicamente al maquillaje, el vestuario o el montaje. Esos elementos contribuyen a la imagen cinematográfica, pero los intérpretes sí ensayaron sus fundamentos físicos.

Ensayar obras concretas no equivale a dominar todo el kabuki

Lee explicó a Fan's Voice que enseñar todo el kabuki desde cero habría sido una tarea demasiado amplia. El equipo seleccionó obras con especial protagonismo de los onnagata, mientras Yoshizawa asistía a representaciones en directo y veía grabaciones. La entrevista menciona piezas como Sagi Musume y Sonezaki Shinju al hablar de las secuencias teatrales del filme. Se prepararon para exigencias específicas de la narración, no para acreditar a los actores en todo el repertorio.

Esta diferencia también ayuda a entender las declaraciones de los protagonistas. En su entrevista con Eiga.com, Yoshizawa reconoció que un año y medio no podía equivaler a la formación de alguien que actúa desde niño. Yokohama describió igualmente su acercamiento al arte de los onnagata como una experiencia que aumentó su admiración por la tradición. Reconocer esos límites forma parte de la historia del entrenamiento, sin restarle mérito al trabajo realizado.

¿Cómo se transformó la técnica teatral en actuación cinematográfica?

Un comentario de Lee marcó el punto de inflexión. Yoshizawa contó que al principio intentaba bailar de la forma más hermosa posible, pero el director le pidió que siguiera siendo Kikuo incluso cuando el personaje interpretara un papel sobre el escenario. Detrás de la danza de Sagi Musume o de la actuación en Sonezaki Shinju, la película debía dejar entrever los conflictos y las experiencias del protagonista.

Lee confirmó que quería conectar las representaciones teatrales con el resto del drama, sin establecer una frontera rígida entre el escenario y la vida privada. Esa es la diferencia fundamental entre estudiar un lenguaje escénico real y utilizarlo en una narración cinematográfica: la cámara sigue a artistas ficticios cuyas historias personales deben seguir percibiéndose durante los números tradicionales. El director no afirmó que la película reproduzca íntegramente una representación convencional de kabuki.

También hubo una exigencia física documentada. Yoshizawa relató jornadas enteras rodando números teatrales con vestuarios y pelucas pesados. Los ensayos les dieron a los actores las bases del movimiento; durante el rodaje también debían mantener la resistencia física y la intención dramática entre tomas. El resultado es una interpretación cinematográfica preparada con asesoramiento especializado, no una certificación de que Yoshizawa y Yokohama se convirtieran en onnagata profesionales.

Fuentes y referencias

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