Cultura PopJeferson Dantas6 min de lectura

El Eternauta: ¿qué cambió entre las historietas de 1957, 1969 y 1976?

La historieta de 1969 reinterpreta el original junto a Alberto Breccia; El Eternauta II, iniciado en 1976, es una continuación. Comparamos autores, arte y política.

Colagem horizontal de ficção científica com figuras protegidas por máscaras em uma cidade nevada, painéis em preto, vermelho e azul e os anos 1957, 1969 e 1976.
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El Eternauta no tiene tres versiones equivalentes. La historieta publicada entre 1957 y 1959 es el relato original, escrito por Héctor Germán Oesterheld y dibujado por Francisco Solano López. En 1969, Oesterheld volvió a contar esa historia con Alberto Breccia, cambiando sobre todo su lenguaje visual y haciendo más directa la crítica política. El Eternauta II, iniciado en 1976, es una continuación, nuevamente dibujada por Solano López, y no un tercer remake.

Para comparar las obras hay que distinguir sus argumentos, sus historias editoriales y las circunstancias argentinas en las que trabajaron sus autores. Los años 1957, 1969 y 1976 señalan el comienzo de cada publicación, no el lanzamiento de tres libros completos en esos años. Este análisis se centra en las historietas, sin confundirlas con su adaptación televisiva.

1957, 1969 y 1976: ¿cuáles son las tres obras?

PublicaciónAutores y publicación originalQué esDiferencia principal
1957 a 1959Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López; Hora Cero SemanalHistoria originalAventura de supervivencia y resistencia colectiva en Buenos Aires
1969Oesterheld y Alberto Breccia; revista GenteNueva versión de la historia originalArte expresionista y crítica política más directa; publicación abreviada
1976 a 1978Oesterheld y Solano López; publicaciones de SkorpioContinuación, El Eternauta IINueva etapa del relato, Juan Salvo transformado y tono político más radical

Laura Cristina Fernández y Sebastián Horacio Gago, en un estudio registrado en el repositorio del CONICET, distinguen la primera parte (1957 a 1959), la reinterpretación de 1969 y la segunda parte (1976 a 1978). Esta diferencia evita un error frecuente: considerar la versión de Breccia como un capítulo intermedio obligatorio de las aventuras de Juan Salvo.

1957 a 1959: una invasión vista por personas comunes

Oesterheld y Solano López publicaron la obra original en Hora Cero Semanal, revista de Editorial Frontera. Todo comienza con una nevada mortal en Buenos Aires que sorprende a Juan Salvo, su familia y sus amigos. El grupo improvisa maneras de protegerse y, poco a poco, la supervivencia se convierte en resistencia frente a una invasión extraterrestre.

La ciudad reconocible, sus barrios, los objetos cotidianos y el dibujo figurativo de Solano López dan una dimensión concreta al desastre. En lugar de un superhéroe que lo resuelve todo por sí solo, el relato depende de conocimientos compartidos, cooperación y decisiones de personas comunes. El historiador Hernán Comastri identifica allí la construcción del llamado héroe colectivo.

Este primer El Eternauta ya permite lecturas políticas, sobre todo a la luz de la Guerra Fría y los conflictos internos de Argentina. Sin embargo, reducir una aventura de 1957 a una profecía literal de la dictadura instaurada en 1976 borraría su fecha y sus condiciones de creación. La interpretación política debe partir del texto y su época, sin suponer que el autor conocía de antemano los acontecimientos posteriores.

1969: Breccia convierte la misma premisa en una experiencia más oscura

La nueva versión apareció en la revista Gente, con guion de Oesterheld y dibujos de Alberto Breccia. No se limita a repetir la historia antigua con otra ilustración. Breccia sustituyó la claridad figurativa del original por contrastes intensos, texturas, collages y recursos expresionistas, haciendo que la amenaza resulte más abstracta y opresiva. El guion conserva el esquema central de la invasión, pero modifica sus énfasis.

Spoiler puntual de la versión de 1969: esta relectura revela antes y de forma más directa la intervención de las grandes potencias mundiales en un acuerdo que sacrifica a América del Sur para garantizar su propia seguridad. El cambio, descrito por Acantilado y analizado por Comastri, vuelve más explícita la crítica al imperialismo. El contexto era la Argentina gobernada por el régimen de Juan Carlos Onganía, mientras el compromiso político de Oesterheld se volvía más militante.

La publicación se interrumpió antes del recorrido previsto y tuvo un cierre apresurado. Las causas merecen un matiz: el investigador Pablo Turnes, al examinar este conflicto editorial, atribuye un papel decisivo al rechazo de los lectores y editores ante el arte experimental de Breccia, en lugar de sostener que la censura del contenido político fue la única razón. Su corta duración no convierte esta versión en una continuación de la historieta de 1957.

1976 a 1978: la continuación transforma a Juan Salvo y la idea de resistencia

Advertencia de spoilers de El Eternauta II (1976 a 1978): los siguientes párrafos revelan la situación de Juan Salvo y la estructura general de la secuela, pero no describen su desenlace completo.

Oesterheld volvió a colaborar con Francisco Solano López en El Eternauta II. El archivo AHIRA identifica el primer episodio en Skorpio Libro de Oro n.º 2, de diciembre de 1976; la serialización continuó hasta 1978. Por tanto, 1976 es el inicio de la segunda parte, no el año en que se completó la obra.

Según la presentación de Acantilado, la acción se traslada a una Buenos Aires posapocalíptica, unos doscientos años después de los hechos del relato original. Juan Salvo aparece transformado por sus viajes temporales, con capacidades extrasensoriales y una actitud más fría y mesiánica. La historia retoma la lucha contra los dominadores extraterrestres y sigue a supervivientes organizados frente a la opresión.

También cambia el modelo del protagonista. Mientras la primera aventura destaca la colaboración entre personas comunes, la continuación concentra más autoridad en Salvo y acentúa su carácter excepcional. El propio Oesterheld participa de manera más activa dentro de la ficción, entre saltos temporales y una historieta dentro de otra historieta. Comastri interpreta este giro como un alejamiento parcial de la idea inicial de héroe colectivo, no como su simple repetición.

El contexto histórico exige igual precisión. La segunda parte comenzó a publicarse el mismo año del golpe militar argentino de marzo de 1976. Oesterheld escribió parte de los guiones en la clandestinidad y fue secuestrado y desaparecido por la dictadura en 1977; sus cuatro hijas también fueron víctimas de desaparición forzada. Este contexto vuelve especialmente relevante la lectura política de la continuación, pero no permite presentar a cada personaje ficticio como una representación documentada de una persona real.

¿Qué cambió realmente y en qué orden conviene leerlas?

La obra de 1957 a 1959 se apoya en un grupo que aprende a sobrevivir y resistir unido. En 1969, esa misma base narrativa adquiere una estética radicalmente distinta y acusaciones políticas más explícitas. Entre 1976 y 1978, el relato sí avanza, aunque con otro escenario, otro Juan Salvo y una tensión mayor entre liderazgo individual y lucha colectiva. Estas diferencias responden a decisiones artísticas y a los cambios políticos de Argentina, sin convertir las historietas en equivalencias automáticas de sucesos históricos.

Para seguir la continuidad narrativa, conviene leer primero el original de Oesterheld y Solano López y después El Eternauta II. La versión de 1969 puede leerse tras el original como una reinterpretación para comparar, pero no es necesario ubicarla entre las dos partes como si fuera un episodio de transición. Las reediciones en libro pueden mostrar otros años en la portada; las fechas indicadas corresponden a la publicación inicial de las historietas.

Fuentes y referencias

Temas de este artículoAlberto Brecciaficção científicaFrancisco Solano LópezHéctor Germán OesterheldO Eternautaquadrinhos argentinos
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