En 2019, Mick Jagger y Keith Richards, de los Rolling Stones, aceptaron renunciar a sus créditos como compositores de Bitter Sweet Symphony y ceder a Richard Ashcroft las regalías futuras correspondientes a sus participaciones en la canción. Para el compositor de The Verve, la decisión puso fin a una larga disputa por los derechos editoriales de la obra. No significó que los músicos transfirieran la propiedad de las grabaciones originales ni que se comprometieran a devolver todos los ingresos obtenidos durante las décadas anteriores.
El sample de Bitter Sweet Symphony no procedía directamente de una grabación de los Stones
Publicada por The Verve en 1997, dentro del álbum Urban Hymns, la canción se construyó alrededor de un fragmento de cuerdas repetido. La fuente era una versión orquestal de The Last Time, composición de Mick Jagger y Keith Richards grabada por la Andrew Oldham Orchestra en 1965. Es decir, el sonido utilizado por The Verve pertenecía a otra grabación, no directamente al disco de los Rolling Stones.
La diferencia es fundamental: una canción tiene autores, letra y música protegidos como composición, mientras que cada interpretación grabada cuenta con protección separada. Utilizar un fragmento de audio exige tener en cuenta ambas capas de derechos.
Cómo una autorización incompleta provocó un conflicto de autoría
Según un portavoz de los Rolling Stones citado por Music Week el 23 de mayo de 2019, se había obtenido permiso para utilizar la grabación, pero no se había resuelto la autorización de la composición musical subyacente. ABKCO, la empresa vinculada a Allen Klein que controlaba derechos de las composiciones de los Stones de aquella época, cuestionó el uso. El conflicto terminó con un acuerdo extrajudicial.
El resultado fue especialmente duro para Ashcroft: Bitter Sweet Symphony pasó a acreditar a Jagger y Richards junto a él, mientras que los derechos e ingresos editoriales de la canción quedaron bajo control de ABKCO. Esa pérdida afectó a la composición y a sus beneficios; no demuestra que Ashcroft dejara de percibir absolutamente todos los ingresos relacionados con la grabación de The Verve.
Qué cedieron exactamente Jagger y Richards en 2019
A comienzos de 2019, los representantes de Ashcroft, Steve Kutner y John Kennedy, buscaron una solución. Según explicó Kennedy en una entrevista con Billboard, publicada también por Stereogum, contactaron con Jody Klein, de ABKCO, y después con Joyce Smyth, representante de los Rolling Stones. En abril, Smyth les comunicó que Jagger y Richards habían aceptado retirar sus nombres de los créditos de composición y ceder a Ashcroft sus participaciones futuras en las regalías de autor.
La noticia se hizo pública el 23 de mayo de 2019, cuando Ashcroft recibió el premio PRS for Music Outstanding Contribution to British Music en los Ivor Novello Awards. El músico agradeció el gesto a ambos. Music Week también recogió la explicación del equipo de los Stones: los pagos futuros que habrían correspondido a Jagger y Richards pasarían a Ashcroft, y los dos dejarían de exigir aparecer como compositores de la canción.
Los derechos editoriales no son los derechos sobre el máster
Los derechos editoriales, conocidos en la industria como publishing rights, corresponden a la obra musical: composición y letra, créditos, licencias e ingresos asociados. Los derechos del máster corresponden a una grabación sonora concreta. Universal Music Publishing Group distingue ambos conceptos en su guía sobre licencias musicales.
Por eso, la decisión de 2019 no debe presentarse como una cesión del máster de Bitter Sweet Symphony ni como una transferencia de la grabación orquestal de The Last Time. Las fuentes consultadas documentan el cambio de créditos y del destino de las participaciones editoriales de Jagger y Richards. No acreditan un cambio de titularidad de esas grabaciones ni eliminan la autoría de The Last Time.
¿ABKCO dejó de ser la editora? ¿Qué ocurrió con las regalías anteriores?
Conviene distinguir entre crédito como compositor, participación en los ingresos y administración editorial. En el reportaje de Billboard del 24 de junio de 2019, ABKCO todavía figuraba como editora exclusiva de Bitter Sweet Symphony, pese a la decisión de Jagger y Richards. Esa información no permite asegurar que la situación siguiera siendo idéntica en fechas posteriores.
Las declaraciones verificadas sobre el acuerdo de 2019 tampoco establecen una obligación de devolver retroactivamente a Ashcroft todas las cantidades recaudadas desde 1997. Lo documentado es la redirección de las regalías futuras de los dos músicos y la eliminación de sus créditos como compositores. Fue un cambio importante para el reconocimiento y los ingresos, pero no una transferencia demostrada de todos los derechos asociados a todas las grabaciones.
Fuentes y referencias
- Music Week: reportaje de James Hanley sobre la cesión de derechos en 2019
- Billboard, republicado por Stereogum: entrevista a John Kennedy y situación de ABKCO
- Pitchfork: comunicado de Ashcroft y origen del conflicto
- Universal Music Publishing Group: diferencia entre derechos editoriales y del máster
- The Ivors Academy: ganadores de los Ivor Novello Awards de 2019





