La destrucción de Nosferatu (1922) se ordenó porque la película adaptó Drácula, de Bram Stoker, sin autorización de los titulares de los derechos del libro. Florence Stoker, viuda del escritor y administradora de su legado literario, ganó el litigio contra la productora alemana Prana-Film. La orden judicial exigía destruir las copias, pero no alcanzó todos los materiales que ya circulaban. Esa dispersión permitió que sobreviviera el clásico dirigido por F. W. Murnau.
La historia reúne tres hechos distintos: una adaptación no autorizada, la victoria judicial de los titulares de los derechos y la posterior conservación de materiales que escaparon a la destrucción. Confundirlos alimenta la versión simplificada de que una única copia milagrosa salvó la película entera.
¿Por qué Nosferatu era una adaptación de Drácula?
Publicada en 1897, la novela Drácula sirvió de estructura narrativa para Nosferatu: Eine Symphonie des Grauens, estrenada en Berlín el 4 de marzo de 1922. La producción de Prana-Film fue dirigida por Murnau, escrita por Henrik Galeen y protagonizada por Max Schreck como el conde Orlok. Para distanciar la película de la obra de Stoker, sus responsables cambiaron los nombres de los personajes, trasladaron la acción de Inglaterra a Alemania y modificaron partes del relato.
El vampiro pasó a llamarse Orlok, mientras que la película puso énfasis en la llegada de ratas y la propagación de la peste. Esos cambios, descritos por el British Film Institute (BFI), dieron a la obra una identidad visual propia, pero no eliminaron su vínculo con el libro. El eje narrativo seguía de cerca la novela de Stoker.
Además, existía una prueba difícil de ignorar: según un artículo histórico publicado por la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos en el sitio de la Library of Congress, los materiales promocionales y los créditos iniciales de determinadas copias reconocían el origen literario de la adaptación. Cambiar personajes y escenarios no equivalía a obtener permiso para adaptar una obra todavía protegida en la jurisdicción donde se tramitó el caso.
¿Quién exigió la destrucción y qué decidió la Justicia?
Florence Stoker supo de la existencia de la película después del estreno y recurrió a la Society of Authors, una organización británica que apoyaba a los escritores. El litigio contra Prana-Film se desarrolló en Alemania. Según la investigación histórica publicada por EBSCO, un tribunal alemán resolvió en julio de 1925 que la adaptación infringía los derechos sobre Drácula y ordenó destruir las copias de la película.
La productora ya se había declarado en quiebra en 1922, de acuerdo con la Friedrich-Wilhelm-Murnau-Stiftung. El caso no se reducía al cobro de una indemnización: Florence también pretendía impedir que siguiera circulando una versión cinematográfica realizada sin licencia. La sentencia favoreció a los titulares de derechos, pero una orden de retirada no podía localizar automáticamente cada copia que había salido del control de la productora.
Es fundamental distinguir la orden judicial de su cumplimiento. La sentencia exigía destruir los materiales; eso no demuestra que todas las copias fueran destruidas. Hay constancia de intentos de impedir proyecciones y de materiales perdidos, pero el propio BFI señala que nunca se logró la destrucción total.
¿Cómo escapó la película? Cronología de los hechos
| Período | Qué ocurrió | Por qué importa |
|---|---|---|
| 1897 | Bram Stoker publica Drácula. | La novela es la obra literaria que originó la disputa por la adaptación. |
| 1922 | Nosferatu se estrena en Berlín; Florence Stoker cuestiona la versión no autorizada. | La película empieza a circular antes de la decisión judicial definitiva. |
| Julio de 1925 | Un tribunal alemán falla a favor de Florence Stoker y ordena destruir las copias. | La decisión afecta a los materiales localizables, no a todas las copias ya dispersas. |
| 1928 y 1929 | La película reaparece en el contexto de proyecciones británicas y llega a una función en Estados Unidos en 1929. | Estos registros demuestran que siguió circulando después de la orden. |
| 2005 y 2006 | Luciano Berriatúa dirige una restauración para la Fundación Murnau con materiales de distintos archivos. | La versión restaurada se basa en varias fuentes conservadas, no en una copia intacta. |
EBSCO relata que la London Film Society planeó proyecciones incluso después de la sentencia. Una copia relacionada con las funciones británicas aparentemente fue quemada en 1929; otras seguían existiendo, porque ese mismo año la película se proyectó en Nueva York. Por tanto, la afirmación de que todas las copias fueron eliminadas contradice los documentos sobre su circulación posterior.
¿Por qué la situación fue diferente en Estados Unidos?
El proceso mejor documentado tuvo lugar en Alemania, mientras que las proyecciones en Estados Unidos dependían también de la legislación estadounidense de la época. El artículo de la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos explica que la novela de Stoker, aunque podía acogerse a la protección prevista por las reglas de reciprocidad entonces vigentes, no había cumplido un requisito de depósito de ejemplares necesario para obtener protección allí. Según esa explicación histórica, Drácula estaba en el dominio público estadounidense y los herederos no pudieron impedir por el mismo motivo la circulación de Nosferatu en ese país.
Eso no significa que un tribunal estadounidense revocara la sentencia alemana. Tampoco permite afirmar que los derechos de exhibición, distribución o de una restauración determinada sean iguales en todos los territorios y períodos. La clave es que la protección de los derechos de autor dependía de la ley aplicable en cada país, mientras que las copias físicas podían cruzar fronteras.
¿Qué recuperaron las restauraciones?
La supervivencia no garantizó la conservación de un único original completo e inalterado. Las películas mudas circularon con intertítulos en distintos idiomas, cortes y materiales de calidad desigual. La restauración realizada por Luciano Berriatúa en 2005 y 2006 para la Friedrich-Wilhelm-Murnau-Stiftung muestra cómo los investigadores reconstruyeron una presentación del clásico a partir de fuentes complementarias.
Según los créditos técnicos publicados por el festival Il Cinema Ritrovato, la fuente principal fue una copia de nitrato de 1922 con tintados e intertítulos franceses conservada por la Cinémathèque française. Las escenas faltantes se completaron con materiales del Bundesarchiv-Filmarchiv y con otra versión del archivo francés. Para reconstruir los intertítulos alemanes, el equipo utilizó una copia de seguridad realizada en 1962 a partir de materiales de 1922; los títulos que faltaban se recrearon y quedaron identificados.
Así, Nosferatu sobrevivió primero porque la orden de destrucción no alcanzó todos los ejemplares y, después, porque las instituciones de preservación compararon fragmentos y versiones. El caso reúne una reclamación de derechos de autor reconocida judicialmente y una historia de conservación que habría sido imposible si hubieran desaparecido todas las películas.
Fuentes y referencias
- U.S. Copyright Office / Library of Congress: Copyright Horror Stories
- British Film Institute: Film 2: Nosferatu (1922)
- British Film Institute: 10 great German expressionist films
- EBSCO: Nosferatu Is Found to Have Violated Dracula Copyright
- Friedrich-Wilhelm-Murnau-Stiftung: 100. Geburtstag Nosferatu
- Il Cinema Ritrovato: Nosferatu, eine Symphonie des Grauens: restoration credits





